Con cada Junio llegan los exámenes (esa época en la que más de uno se plantea por qué se dedicó a hacer una carrera como TeI si lo que a él le gustaba eran los idiomas). Y a pesar de todos los cafés, horas sin dormir y ataques de nervios (o quizá precisamente por ellos), más de uno termina la licenciatura y recibe un bonito papel con el que decorar el salón (no, no sirve para limpiarse el culo a pesar de los bonitos dibujos que tiene…)
Esto nos lleva a una situación mucho más interesante. Nos tiramos cuatro años esperando a terminar la carrera para comenzar a trabajar. Sin embargo, llegado el momento, muchos no saben que hacer. Para los afortunados que ya podáis llamaros licenciados (otros tendremos que esperar al año que viene… o al otro), ahí va una lista de consejos:
- Asegúrate que quieres dedicarte a traducir (o a interpretar): Aunque parezca sorprendente, una gran mayoría de estudiantes de TeI no se dedican ni a traducir ni a interpretar. No es el fin del mundo descubrir que lo último a lo que quieres dedicarte es a pasar 8 horas delante del ordenador, todos los días, durante el resto de tu carrera profesional. De hecho, es mejor darse cuenta ahora que dentro de cinco años. Lo mejor de todo es que una licenciatura en TeI es algo realmente útil, ya que te permite dedicarte a un gran número de profesiones. Si, a pesar de esto, quieres hacer otra cosa, tampoco hay problema. Yo descubrí que lo mío no era ser Turista después de cuatro años de diplomatura. Y aquí estoy, terminando TeI sin que eso me haya supuesto un trauma emocional (el trauma económico es otra historia que será contada en otra ocasión).
- Infórmate sobre el mercado: Si has tenido suerte, algún profesor bondadoso, a lo largo de la carrera, te habrá informado sobre como anda el patio y qué puedes hacer para currar como traductor. De lo contrario ¿a qué estás esperando a ponerte las pilas? Habla con profesores, contacta con traductores (abórdalos en medio de la calle si es necesario) e infórmate sobre cuáles son las mejores empresas. Una vez lo sepas, entérate sobre lo que necesitas para entrar en ellas (y no me refiero a empujar la puerta…)
- Sigue formándote: Con la que está cayendo, un paraguas algo más grande nunca viene mal. Infórmate sobre másters, cursos de postgrado o de formación especializada (Trados, Traducción de videojuegos, punto de cruz, etc.). Bajo ningún concepto debes quedarte quieto.
- Monta tu propio chiringuito: Si Mahoma no va a la montaña… crea tu propia montaña y vende fantas en ella a 5 €. Ahora mismo hay bastantes subvenciones para el fomento del autoempleo. Tu proyecto puede ser algo tan sencillo como trabajar como traductor freelance o tan complejo como montar una casa rural. Con iniciativa (y un par de miles de leuros) se hacen maravillas.
- Don’t panic: Terminar una carrera universitaria da mucho miedo. De hecho, se empieza a tener mucha más caquita a medida que se envían currículums y nadie contesta. Ante todo, lo importante es mantener una actitud positiva y mucha paciencia. Después de todo, Roma no se hizo en un día.
Y eso es todo. Tanto para los que acabáis la carrera como para los que terminásteis los exámenes con éxito, felicidades y ánimo. En los próximos dos meses el blog va a andar algo muerto (donde algo es una forma educada de decir que no esperéis que escriba lo más mínimo con 40º a la sombra). Nos vemos en septiembre (si hay suerte, con un nuevo proyecto empresarial que espero que os interese).
Felices vacaciones!



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