Los días 26 y 27 de de noviembre se ha celebrado, en la Universidad Pablo de Olavide, el I Congreso Internacional de Innovación Investigadora en Traducción e Interpretación. Ha sido una experiencia muy interesante, ya que era el primer congreso en el que participaba como ponente. Sin embargo, os comentaré con mayor detalle cómo fue todo en otro post, ya que en el de hoy quería centrarme en otra cuestión que me ha llamado mucho la atención.
Estos dos días he tenido la suerte de asistir a conferencias brillantes sobre temas muy interesantes. Sin embargo, en algunos casos, era difícil seguirlas. El principal problema no era su contenido, sino el hecho de que, algunas personas, no establecen una diferencia entre un artículo científico y una ponencia. Se trata de formatos muy diferentes, en los que hay que prestar atención a diferentes aspectos. Mientras que en el primero la rigurosidad y la inclusión de toda la información disponible es quizá el aspecto más importante, en una conferencia importa más que nuestro público sepa de qué hablamos y que este nos siga con claridad.
Con este post no hay ninguna intención de criticar a nadie en concreto. Sobre todo, porque voy a comentar errores que yo mismo cometo habitualmente. Por esa razón, os dejo una lista de cuestiones a evitar, no solo en un congreso, sino en cualquier ocasión en la que tengáis que hablar en público y desarrollar un tema:
- Utiliza un powepoint: hay personas que aborrecen los ppt. Personalmente, prefiero utilizar keynotes, imagenes o archivos PDF en pantalla completa. No importa tanto el formato, sino utilizar un medio de apoyo visual, que permita seguir la exposición con claridad. A menudo, por muy interesante que sea la charla que estemos dando, el público puede perderse o no entender muy bien un concepto. Y en esos casos, un esquema o una imagen son aliados perfectos.
- No leas tu presentación: una presentación en público es algo en lo que debería dominar la oralidad. Es decir, si asisto a una charla, quiero que el ponente me explique su trabajo, no que me lo lea. Para eso, siempre puedo acudir al texto publicado o pedirle una copia de su trabajo. Además, cuando se lee una presentación, se tiende a realizar un discurso monótono que aburre a cualquiera. No leer no es sinónimo de no llevar notas. Estas son una ayuda excelente para guiarnos en nuestra presentación, siempre y cuando se utilicen como guión y no como material de lectura.
- Presta atención a tu voz y al lenguaje corporal: es importante tener en cuenta el volumen de nuestra voz. Demasiado alto y hará que el sonido del micro moleste a la audiencia. Demasiado bajo y nadie nos oirá. Del mismo modo, la entonación (y lo más importante, usar diferentes tonos de voz) facilita el seguimiento de nuestra argumentación, al mismo tiempo que nos permite incidir en aquellas cuestiones de mayor interés. Tampoco hay que olvidarse de vocalizar y de no hablar ni demasiado rápido ni demasiado lento. Sucede algo similar con el lenguaje corporal. Si es posible, lo mejor es presentar de pie (aunque confieso que yo mismo me veo incapaz de hacerlo por los nervios). Hay que utilizar las manos para apoyar nuestra argumentación (sin llegar al extremo de parecer una bailaora de flamenco, como le sucede al que os escribe). Asimismo, una expresión afable, incluso una sonrisa, predispone al público favorablemente y ayudará a que reciba mejor nuestro mensaje. Por último, no os olvidéis de mirar al auditorio ( y al hacerlo, no miréis siempre a la misma persona).
- El tamaño importa: y también el tipo. Hablo de la fuente a utilizar en un powerpoint. Lo ideal es que tenga un tamaño medio (entre 24 y 36 puntos). Recordad que, aunque el powerpoint se vea muy bien en la pantalla de nuestro ordenador, luego tendrá que proyectarse en una superficie mayor. En esos casos, si la letra es muy pequeña, la gente de la última fila se irá a tomar café antes que quedarse a descifrar inscripciones en arameo.
- Y la cantidad también: un powerpoint es (o debería ser) un esquema de nuestra presentación. Eso quiere decir que una presentación no se hace a base de copiar y pegar el contenido de nuestro artículo en diferentes diapositivas, reduciendo la letra hasta que quepa todo. No hay nada que cause mayor angustia al público que una diapositiva en la que hay que empezar a leer en la esquina superior izquierda y terminar en la esquina inferior derecha. La palabra clave es resumen. Ideas cortas, organizadas en enumeraciones y con cierta lógica.
- Cuidado con el uso de imágenes y efectos: aunque programas como Powerpoint o Keynote nos ofrecen la posibilidad de utilizar efectos magníficos (transiciones, 3D, sombras, etc.), lo más importante en una charla en público es lo que tú dices. Los medios que utilicen son un apoyo a tu discurso. Y como tales, deben subordinarse adecuadamente.
- Practica tu presentación antes de la hora de la verdad: es obvio que si trabajar como profesor o de cara al público, este consejo no se aplica. Pero si no estás habituado a dirigirte a un público más o menos numeroso, es recomendable practicar en casa. De esa forma, se detectan errores, se memoriza la estructura de la charla y ayuda a reducir los nervios que siempre aparecen.
- 20 minutos no quiere decir tres horas: cuando des una charla, procura ajustarte al tiempo que dispongas para ello. Por una parte, evitarás aburrir a la audiencia hablando en demasía. Por otro, si tienen que intervenir otras personas, permitirás que todo el evento se celebre con mayor fluidez.
La mayoría de estas cuestiones pueden evitarse con facilidad. En cualquier caso, si tenéis que hablar en público en alguna ocasión, no os preocupéis. Casi siempre se comete algún error. Lo importante es aprender de ellos (o de los que cometen otras personas) para no repetirlos. Como en muchas otras cuestiones, la clave para dar la charla en público perfecta es la práctica (además, es la única forma de perder esos dichosos temblores que causan los nervios).
Para terminar, os dejo dos recomendaciones. En primer lugar, este post de Raúl Hernández, en el que aparecen una serie de ejemplos de presentaciones profesionales de excelente calidad. Estas incluyen otros consejos muy interesantes a tener en cuenta a la hora de diseñar un powerpoint. Por otro lado, os recomiendo la obra Presentación Zen de Garr Reynolds. Aunque no la he leído, estos días he tenido la posibilidad de ver una presentación basada en las indicaciones de esta obra y os aseguro que el resultado es excelente.


