16 Mayo 2009...11:13

Por qué trabajar y estudiar (no) es una buena idea

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Como ya he comentado por aquí en varias ocasiones, uno de los principales problemas después de terminar la carrera es la dificultad de encontrar a alguien que nos de la primera oportunidad. Esto se debe a que, sin experiencia, es muy difícil encontrar trabajo. Y sin trabajo, no hay forma de adquirir experiencia (alguién debería ponerle un nombre a esto, algo así como el principio de Chita-Weismuller o la incompatibilidad de Heisenberg-Rocasolano). Se trata de un ciclo, en principio, difícil de romper. Y ya que es un problema conocido al que vamos a tener que enfrentarnos, la mejor solución es evitarlo cuanto antes. Es decir, trabajar mientras estudiamos.

Hay muchas formas de adquirir experiencia a lo largo de la carrera (sobre todo en 3º y 4º, cuando ya se tiene la suficiente formación como para producir resultados aceptables para un cliente): trabajar como becario, hacer el prácticum de la carrera (donde se ofrezca, claro), intentar hacer nuestros pinitos como freelance, etc. El principal problema de trabajar mientras estudiamos es que requiere tiempo. Y si hay algo que no tengamos en TeI, es precisamente eso.

Después de haber trabajado los dos últimos años como freelance a la vez que estudiaba, he decidido dejarlo. Al menos, hasta que termine mi último año. A pesar de todo, me pareció interesante hacer un resumen de los pros y contras de esta experiencia, para que así podáis decidir si os compensa (o no), trabajar y estudiar a la vez:

Ventajas

  • Permite contar con algo de experiencia laboral al terminar la carrera: Ya lo hemos repetido en muchas ocasiones. Cuando vayamos a buscar trabajo, tendremos ventaja sobre todas las personas que sólo tienen la licenciatura. Así de simple.
  • Ayuda a poner en contexto todo lo que aprendemos: Aunque tengamos unos profesores excelentes en la carrera, la mayoría de estos serán traductores retirados (los profesores contratados cuentan con cláusulas de exclusividad que les impiden trabajar para la empresa privada) o filólogos con formación en traducción (en la mayoría de los casos, con formación teórica y poca experiencia profesional). Si trabajamos mientras aprendemos a traducir, nuestra perspectiva de conjunto sobre las estrategias de traducción válidas será mucho más amplia (así como mucho más cercana). Os pongo un ejemplo. En 1º, tuve un profesor que afirmaba que para traducir sólo hacía falta lápiz, papel y una biblioteca llena de buenos diccionarios. Lo peor de todo es que había gente que creía que era cierto.
  • Puede ayudarnos a obtener mejores resultados académicos: Si, además de en clase, traducimos también fuera de ella, estaremos practicando el doble. Eso debería tener como resultado unas notas más altas.

Inconvenientes

  • Un día sólo tiene 26 horas: Si la carrera, la escuela de idiomas, los cursos extra, las jornadas y todas esas cosas que cubren nuestra agenda hacen de nuestra vida un infierno, añadidle a todo eso 4 o 5 horas de trabajo diario. Trabajar durante la carrera no debería ser algo obligatorio (aunque a veces lo es para poder llegar a fin de mes). Si nos decididmos a hacerlo, hay que tener en cuenta que necesitaremos detraer tiempo de otras actividades (por lo general, tumbarse a tomar el sol y tomar tintos de verano en la playa).
  • Puedes terminar cogiéndole asco: A lo largo de este último año, he tenido días de esos en los que lo último que te apetece es pasar el resto de tu vida traduciendo textos. Cuando se trabaja y estudia (y eso suele suponer 6 horas de clase, 6 horas de trabajo, trabajo a realizar fuera de horas de clase, mantener tu casa limpia para que la pelusa no se autodetermine, etc), no suele hacerse en las mejores condiciones (no nos engañemos: el sueldo de un becario y las tarifas de un no-licenciado son los que son). De esta forma, al trabajar en condiciones, por decirlo de alguna manera, abusivas, puede llegar un momento en que tengamos una visión distorsionada de la profesión que nos lleve a odiarla.

Como podéis ver, se trata de un tema complejo. Habrá personas a quién les compensará compaginar ambas actividades, mientras que otras preferirán esperar a terminar la carrera y dedicarse a trabajar a tiempo completo. Para los que estáis considerando la posibilidad, espero que este post os sirva a la hora de decidir :D .

1 comentario

  • Uf, yo tengo muy claro que si no me hubiese quedado más remedio, hubiese terminado la carrera primero y después ya trabajaría…
    Es más, cuando oigo a alguien estudiando (solo) que dice que está cansado, me dan ganas de usar la guillotina!

    Un besin voceras ;)


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