Hace ya un par de años, cuando Facebook decidió que ya era hora de sacar una versión en español de su plataforma, no llamó a un equipo de traductores y localizadores, como habría sido lógico. En su lugar, pidió a sus usuarios que tradujeran al español los diferentes elementos de la interfaz. A cambio, los esforzados usuarios recibieron… una palmadita en la espalda y una galleta. Y, obviamente, estos menearon la cola en señal de felicidad.
Dos años más tarde, los usuarios siguen demostrando el grado de gilipollez del que hacen gala a veces. Viendo que a Facebook le salió bien la jugada, LinkedIn ha pedido a sus usuarios que le traduzcan la plataforma a varios idiomas. Con dos cojones. Y lo mejor es que los usuarios les están siguiendo el juego.
El día en que un paciente palme porque cualquier fulano haya traducido al español un manual sobre marcapasos (ya me veo al cirujano cosiéndole el aparatico en cuestión en los cojones), quizá las empresas comiencen a comprender que un traductor es algo más que “alguien que sabe idiomas”. Mientras tanto, me temo que seguiremos viendo más noticias como estas.
P.s: Acabo de acordarme de otra parecida. Hace unas semanas, me pasaron el teléfono de un cliente que necesitaba un traductor al inglés. Cuando le ofrecí mis servicios, la respuesta fue la siguiente: “No, si al final no va a hacerme falta. He metido los dossieres en el Google y me los ha traducido el solito”. Así me gusta: que la empresa española se internacionalice y utilice las nuevas tecnologías <mode irony=OFF>.
7 comentarios
16 Junio 2009 a las 19:34
Sabía que había programas de software libre creados en plan casero para los que piden traducciones desinteresadas. Eso no me parece mal. Pero una cosa bien distinta es lo de Facebook (morrazo) y LinkedIn. Me he reído con lo del cirujano
18 Junio 2009 a las 1:12
Es verdad lo de LinkedIn, de hecho han enviado por mail una encuesta a los usuarios para tantear si estaríamos o no dispuestos a traducir contenidos y el punto hasta el que estamos dispuestos a trabajar gratis, cuántas horas a la semana, etc. Al parecer ya han cerrado la encuesta así que no os puedo poner el enlace.
Un saludo,
Leon Hunter
18 Junio 2009 a las 15:24
Pues yo creo que es un fenómeno bastante interesante y que tampoco percibo como amenaza, sino como oportunidad… Prefiero pensar que quizá no habría versión en español de Facebook o LinkedIn si hubieran tenido que pagar por ese servicio, así que se trata de un valor añadido. Además, de eso precisamente trata la web 2.0, de que la comunidad colabore y se ayude mutuamente. Unos traducen, otros muchos programan (¿nadie se extraña de la cantidad de programas gratuitos que hay y de las que miles de personas invierten mucho de su tiempo e incluso dinero en desarrollarlos???), y otros crean obras de arte y las comparten.
Como digo, no creo que el fenómeno llegue a afectar a la traducción profesional, y sí creo que aporta un valor añadido (como la traducción automática) y no una amenaza o desprestigio de la profesión.
18 Junio 2009 a las 18:07
Bueno, a mí me parece que hay una diferencia clara entre que distintos colectivos o personas colaboren desinteresadamente para que se ofrezca un producto o servicio con el que no se obtienen beneficios materiales (voluntarios que colaboran con organizaciones sin ánimo de lucro, por ejemplo), y que una empresa que está obteniendo considerables beneficios con su negocio (es el caso de Facebook) pretenda expandirse a bajo coste haciendo que sus usuarios trabajen gratis para ella. Y el argumento de que los usuarios tampoco pagan por el servicio no sirve porque, gracias a ellos, la empresa hace negocio con la publicidad o con otros “subservicios” que sí son de pago.
18 Junio 2009 a las 18:12
Creo que la clave de trabajar de forma gratuita reside en que la otra parte saque un beneficio económico de nuestro trabajo. Por ejemplo, en el caso de ONGs y similares, creo que el trabajo voluntario por parte del traductor es muy positivo. De hecho, ambas partes se benefician: el traductor adquiere experiencia y una referencia profesional, mientras que la ONG obtiene una traducción gratis. Sin embargo, en el caso de empresas que obtienen beneficios, no deberíamos hacer trabajos gratis, ya que es la forma más sencilla de minusvalorar nuestro trabajo.
Incluso, dentro de las ONGs, hay que distinguir entre ONGs de tamaño reducido que no pueden recurrir a un traductor profesional, y ONGs de envergadura, con presupuestos millonarios, que deberían abonar ese mismo trabajo.
19 Junio 2009 a las 19:44
En parte tenéis razón, pero también hay que considerar que nosotros utilizamos muchos recursos gratuitos con los que generamos beneficios (programas que mejoran nuestra productividad, glosarios que nos solucionan la vida) , y en ningún momento (o al menos que yo sepa) nadie extiende un cheque por el valor añadido que le ha supuesto utilizar esos productos o recursos.
Es cierto que me parece aberrante, y sé que hay casos, las empresas que utilizan la traducción social para traducir productos po los que después van a pedir dinero, pero sigo pensando que el espíritu de la web 2.0 en Internet es el de colaborar desinteradamente en algo que te guste/apasione/interese y que te aporte un beneficio indirecto (el poder utilizar ese producto en tu lengua materna).
En mi opinión, estas empresas, aunque tengan un beneficio comercial, buscan más la implicación de la comunidad para conseguir un fin común que ahorrarse unos miles de dólares. De hecho, la mayoría de los que responden a este tipo de iniciativas no son traductores profesionales, sino usuarios que quieren contribuir a mejorar un producto que utilizan a diario.
Bueno, mientras estaba redactando esto he recibido el mail de los chicos de Common Sense Advisory que escriben precisamente del tema. Creo que vale la pena leerlo y para mí reflejan bastante bien la manera en que pienso: http://www.globalwatchtower.com/2009/06/19/linkedin-ct3/
21 Junio 2009 a las 14:20
Creo que está bien el enlace (gracias, Laura) porque en esa entrada, además de ofrecer otros puntos de vista, se habla de asuntos interesantes que van más allá del conflicto sobre la injerencia profesional o el trabajo gratuito. Pero a mí los argumentos que usan siguen sin convencerme.
Dicen que las empresas no recurren al CT3 por dinero sino por lograr más rapidez, mejor calidad y mayor alcance. Pero es que estas tres cosas tienen un valor económico; en los negocios se paga dinero para conseguir esas cosas.
También hablan de que los usuarios expertos en la materia y los usuarios de zonas en las que se habla una determinada variante del idioma ayudan a mejorar la calidad y a adaptar mejor la traducción a cada región concreta. Bueno, pero yo creo que traductores profesionales con la especialización y la procedencia adecuadas pueden hacer eso mismo igual de bien o mejor, ¿no?
Y como tercer motivo, mencionan que el CT3 se usa para traducciones de pequeñas frases entre las que luego los usuarios finales pueden “votar” la que prefieren. A mí esto me parece un punto de vista interesante y bastante válido pero, una vez más, pienso que un traductor profesional (o un equipo de dos o tres) es muy capaz de proponer a los usuarios diversas traducciones alternativas de esas pequeñas frases para que ellos elijan la que consideren más adecuada. Dudo mucho que el resultado vaya a ser mejor si se recurre al CT3.